Gabriel Añon Indonesia U23 coach

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Indonesia U23 National team

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Indonesia vs Irán, 2009 Teherán sub23

miércoles, 16 de marzo de 2011

DETECCIÓN DE TALENTOS, SCOUTING DE FUTBOLISTAS, URUGUAY ENMARCADO EN EL FUTBOL MODERNO.

DETECCIÓN DE TALENTOS, SCOUTING DE FUTBOLISTAS, URUGUAY ENMARCADO EN EL FUTBOL MODERNO.
Gabriel Añon, entrenador de futbol.

Introducción.

¿Qué entendemos por Talento Deportivo?
Literalmente, talento es el conjunto de facultades o aptitudes para una cosa.
Una aptitud natural o adquirida para hacer algo.

El futbol moderno ha tomado un camino de difícil retorno, ya no se trata sólo de un deporte.
El mundo de los negocios se apropió del deporte.
Juntos han parido juntos un ser cuestionable y ambiguo, capaz de destrozar ilusiones, potenciar talentos o construir historias tan efímeras o colosales como convenga al sponsor.
Este fenómeno se rige por complejas ecuaciones comerciales, maneja los rumbos casi caprichosos del deporte moderno conduciéndolo al terreno de la inversión y la fantasía.
Millones de personas sostienen el sistema con singular perseverancia e ingenuidad, conducidos programadamente por la industria del marketing.

El deporte de élite sirve como inmejorable e indispensable herramienta del marketing.
La imagen, y el manejo de la misma, es capaz de sustentar por sí sola la economía mundial.
Los eventos deportivos, y en especial el futbol, son un producto fácilmente comerciable, sumamente rentable y con un retorno inmediato de las utilidades.
El futbolista, a través de su imagen, es capaz de vender cualquier producto, muchas veces sin un sentido lógico ni asociado a su actividad.

Estas reglas han llevado al desarrollo de una compleja estructura. El mundo deportivo necesita fabricar superhombres, grandes equipos  con muchos deportistas de élite, con fanáticos locales e internacionales capaces de llenar los estadios y seguir los partidos a miles de kilómetros de distancia por tv.
Las grandes ligas del mundo deben ser emocionantes, atractivas para el espectador, cada partido debe ser una lucha de titanes, con personajes bien identificados, cada segundo de juego arrojará una cuota de expectativa que atornillará al espectador en su butaca domingo a domingo.

A su vez, tal como hay equipos que exhiben a las superestrellas en sus planteles, hay otros que sustentan con materia prima esta industria.
Nuestro país es por excelencia propulsor de talentos futbolísticos; al igual que otras naciones americanas y africanas ocupamos un lugar apetecible  en la cadena alimenticia del futbol moderno.
Nuestro mercado no es atractivo para desarrollar una poderosa liga local, y jamás lo será, apenas somos 3 millones y medio de clientes; veámoslo en contraposición con cualquier país asiático o europeo, por lo bajo tienen varias decenas de millones de habitantes, son muchas camisetas, muchos zapatos de futbol, muchos televisores, desodorantes, gel para el pelo, etc., etc., etc.

El futbolista uruguayo debe tener un precio accesible, las leyes comerciales así lo requieren.
La pregunta es: ¿puede un producto tan artesanal como el futbolista uruguayo competir en la élite mundial masivamente?
La respuesta convenida es: SI!
La respuesta especializada e incómoda es: No!. Tan chiquito escrito como se permite escuchar O leer. No es posible en nuestras condiciones actuales.

Muchos niños prodigio se pierden  a la edad que se suponía iban a ser grandes futbolistas. En cambio, otros niños que parecían no tener posibilidades, en comparación con los “monstruos”, consiguen niveles superiores, fruto todo ello de una mala planificación en los años de entrenamiento formativo. ¿Paradójico no?

 Algunos errores clásicos de un inadecuado entrenamiento en estas edades pueden ser los siguientes:
Sobrecarga inadecuada aplicada en los entrenamientos.
Defectos físicos derivados de la práctica deportiva, lesiones o adaptaciones erróneas.
Cambios en el metabolismo fuera de los parámetros normales de la edad biológica.
Abandonos entre quienes comienzan muy pronto una práctica estructurada del deporte.
Inadaptación social.
 Sistemas autoritarios que coartan la creatividad y el desarrollo de una personalidad espontánea.
Excesiva repetición y empleo de métodos analíticos, en edades formativas siempre es aconsejable los métodos globales, donde la experimentación conduce al aprendizaje. 
Desequilibrios psico-físicos, excesiva presión sobre los chicos.
Limitación del desarrollo posterior y anulación de otros campos de acción producto de una emancipación innecesaria e inútil.
Aumento de la agresividad infantil, problema que arroja inconvenientes de ilimitada magnitud.
Exceso de responsabilidades.
El sobreentrenamiento afecta de manera muy significativa en el talento deportivo. Esto es claro, reconocido por todos, pero se pasa por alto por muchos, los cuales buscan promociones personales por encima de la tarea que les corresponde.
Por esta razón la captación de talentos debe ser un monitoreo a largo plazo y hecha en un proceso. Captar talentos no debe restringirse a un par de días. Todas estas alteraciones se producirían en sentido inverso, o sea mejorándose, a través del ejercicio moderado y controlado. Así, un entrenador debe tener claro que un trofeo no vale más que el futuro de un joven.
Entonces, ¿Cómo podemos subsistir en el futbol mundial con cierto protagonismo que nos permita vigencia?
Solamente podemos seguir vendiendo materia prima, no es una opción, es una condición.
Por eso los chicos-futbolistas se exportan cada vez más jóvenes, se captan antes y los procesos se emancipan con sorprendente canibalismo.
Los clubes uruguayos se convirtieron en criaderos, los negocios son fecundos y generalmente abusivos, son trituradoras insensibles de proyectos, capaces de echar por tierra con planes perspectivos y coherentes de formación.
Estas reglas imponen condiciones singulares, donde resalta  la captación muy por encima de la formación. El futbol uruguayo conviene más como mercado captor de talentos que como formador de los mismos, y esto tiene un precio.
Ya no es sorpresa que clubes europeos compren chicos de 15-16 años, que inviertan en un “tal vez la rompa”.

Veamos lo importante que es la captación y detección de talentos, que variables influyen en el proceso, cuales son los parámetros y objetivos que imponen los mercados mundiales para Uruguay.
Analicemos esta instancia del deporte mundial, cual es nuestro lugar, que se nos plantea como opción preponderante en contrapartida con la formación integral del futbolista (tarea que por diferentes razones demostramos a diario que somos incapaces de cumplir).

Desarrollo.

Un día, en marzo de 2009, comenzamos  la experiencia de scouter.
El nuevo terreno se presentó bastante complejo.  
Si bien hasta ese momento lográbamos distinguir un futbolista con talento de otro, no experimentábamos el fenómeno de observar-comparar-seleccionar.
La experiencia fue muy enriquecedora.
Tres años antes comenzábamos  cierta capacitación y experiencia con  varios “Testing Camp”, en 2009 se nos encarga junto al Profesor Francisco Morales la captación de talentos para el seleccionado sub 23 de Indonesia de futbol en Asia; simultáneamente, emprendemos la tarea de soportar otros procesos con la identificación de talentos para los procesos sub 15, 17 y 19.
La tarea fue difícil, enmarcada con un alto grado de responsabilidad.
El proceso  fue sumamente enriquecedor.
El siguiente trabajo pretenderá aportar el conocimiento adquirido en aquella experiencia y darle sentido y orientación hacia una problemática bastante subestimada en nuestro país.

Preguntémonos: ¿Para qué se detecta a los talentosos?
Para identificar, seleccionar y formar futbolistas,  capaces de recorrer un largo camino hacia la élite deportiva.
Esta  detección se realiza basada en ciertos parámetros muy variados.

¿Cuándo?
 En la mayoría de los deportes la edad del periodo de preparación o entrenamiento de base oscila entre los seis y los catorce años, muy relacionado con las fases sensibles del desarrollo biológico.
Por ejemplo en la natación la captación ideal estaría entre los seis y los nueve años de edad. En otros como la gimnasia la captación es antes.
En los deportes que la performance física es fundamental y decisiva (remo, natación, atletismo, gimnasia, etc.) los captadores se encuentran con un problema que ningún test puede solucionar: el desarrollo hormonal.
Las diferencias entre la edad biológica y la edad cronológica imposibilitan el uso de comparativos absolutos, tablas de crecimiento o tiempos de referencia son  muy relativos.
En Uruguay se detecta talento futbolístico a partir de los 4-5 años. El baby futbol  es una estructura de selección formidable, está densamente instaurada, repartida por todo el país proporcionalmente a la población local, lamentablemente tan mal utilizada.
Cada categoría en el baby integra 15-20 chicos, que de maneras diferentes administra para competir. Algunos equipos participan la mayor cantidad de chicos en función a las posibilidades reglamentarias, otros (los más), apuntan a llenar sus vitrinas de trofeos jugando con los mejores, coartando las chances de otros.
Esta sería la oficina de reclutamiento que pone la mercadería en la vitrina y en movimiento.
A esas edades prematuras ya vemos “magos predictores”  que registran, promueven y  “apadrinan”  a los niños.
Otros chicos comienzan el camino un poco más tarde, tal vez 7-8 años.
Los procesos formativos en el baby futbol oscilan entre lo pobre y lo pobrísimo.
El sistema denota poca pedagogía y menos didáctica, el conocimiento científico es reemplazado por una gran cantidad de paradigmas que soportan la enseñanza de un futbolista enano. En estos procesos pululan ideas que confunden el entrenamiento infantil con el entrenamiento de Mesi.
Esta etapa se desarrolla hasta los 13 años, si no abandonan antes.
A los 13 años el púber  reúne  7-8 años de experiencia, donde jugó en un campo reducido en equipos de 9 futbolistas,  y de 7 en el último año.
Sus aprendizajes se limitaron a un dominio técnico, las habilidades fueron priorizadas por encima de los contenidos tácticos.
A partir de los 13 años los chicos pasan a jugar otro deporte. Las dimensiones cambian, el campo de juego es ahora mucho más grande, jugarán  de a 11 futbolistas cada equipo, las reglas serán otras, aparece la ley del off side, los jueces serán 3. Deberá aprender y adaptarse nuevamente.
Los equipos afiliados a AUF comienzan la captación formal e institucional en este momento. Aparece la 8ª división.
Se organizan, entonces, jornadas de aspirantes. Se reúnen conjuntos de chicos procedentes de diferentes equipos de baby futbol, con  diferentes estados atléticos, con diferentes características.
El entrenador de turno observa… y elije.
Felicitaciones has comenzado el final del camino hacia la Premier League!  Sólo hace falta que juegues todos los domingos hasta crecer! Siempre y cuando no aparezca alguien mejor.
Fuera de todo sarcasmo vale aclarar que hay 3 o 4  equipos que no recorren este camino, y han optado una opción más evolucionada, más o menos moderna de entrenamiento juvenil.

Este es a grandes rasgos el proceso que viven los talentos uruguayos en su “largo” y accidental camino al profesionalismo.

¿Cómo debería ser la captación del talento en un mercado con abundancia de materia prima como Uruguay?

La respuesta no es muy compleja: deberíamos captar a los futbolistas talentosos igual que lo hacen la enorme mayoría  del mundo.
Lo primero que precisamos es definir que entendemos por detección y que por selección.
Promover un talentoso al futbol de élite es un proceso de investigación y formación de ineludible proyección.
Esta búsqueda de información es un proceso persistente que presenta una secuencia particular de criterios y procedimientos que lo hacen coherente y válido.
El scouting o detección de talentos puede ser definido como una investigación aplicada.
Para ser confiable debe poseer un alto contenido exploratorio, descriptivo y explicativo, dándole el carácter objetivo y coherente necesario.

El primer paso será  determinar el “que detectar”,  y no el “cuando” como generalmente pasa en Uruguay.

Convenido esto, busquemos:

1) Características físicas.
2) Habilidades técnicas.
3) Habilidades tácticas.
4) Aspectos psicológicos.
5) Factores sociales y ambientales.
7) Cantidad y calidad de entrenamiento.

La detección de talentos  debe realizarse sin una edad determinada, simplemente debemos  captar, con diferentes objetivos y plazos, y sobre todo, sin descartar procesos  con una fácil selección. Entonces podríamos decir que:
8-12 años: será a largo plazo.
12-16 años: mediano plazo.
Más de 17 años: corto plazo.
Cada plazo
arrojará distintos parámetros que determinarán la aptitud del futbolista-deportista.

La detección de talentos se realiza bajo 2 visiones principales: a) subjetiva y b) objetiva.
L a subjetiva sería la observación por parte del veedor si el chico, a su juicio y/o preferencia, juega bien.
La objetiva sería la información recolectada en forma de test y evaluaciones.

También diferenciemos en la capitación dos vertientes esenciales: una interna y otra externa:
-  Captación de nuevas promesas (externa)
-  Detectar las promesas presentes (interna)
La externa suele ser en la que cae toda la responsabilidad del veedor o scouter, pero la interna tiene una relevancia mayor ya que a veces tenemos al talentoso y lo perdemos por razones de segundo orden (síndrome de abandono, por diferentes razones).
La conclusión sobre la aptitud, a su vez, vinculará una proyección e interpretación bastante particular (subjetividad) de la información. Es necesario amalgamar el conocimiento científico, la experiencia y un perfil de “lo buscado”.
  

La captación debe presentarse de diferentes maneras:
-  Captación dentro del propio club en el periodo de entrenamiento de base.
-  Mediante test médicos.
-  Mediante test de entrenamiento.
-  Mediante test psicológicos.
-  Mediante control contínuo del progreso y del desarrollo de los chicos en el club.
-  Mediante comparaciones porcentuales con datos de otros aspirantes anteriores
-  Captación fuera del club.
-  Mediante el trabajo contínuo de un buen captador.
-  Mediante competiciones no oficiales
-  Mediante control y seguimiento a lo largo del tiempo de chicos que ya fueron observados y que no lograron el nivel exigido.

Veamos que fases determinan  la captación de un talento como un proceso:
IDENTIFICACION: Consiste en determinar que jugadores tienen un potencial determinado para triunfar en el futbol en un rango perspectivo. En este momento lo importante es que demuestre algún destaque vinculado con el deporte en cuestión, aunque sea vago y poco definido.
SELECCIÓN: Consiste en la elección de jugadores que mejor juegan al futbol. Son aquellos que tienen mayores posibilidades de triunfar en el futbol de acuerdo a la filosofía de la institución. (Pruebas Físicas-Medicas- Futbolísticas-Perfiles preferidos).
DESARROLLO: Consiste en poner a disposición de los deportistas identificados y seleccionados la infraestructura adecuada para darles la posibilidad de desarrollar su potencial al máximo con el fin de afinar el proceso (en centros de alto rendimiento, complejos deportivos,  etc., categorización llamada “Nivel IV” por FIFA).

Es importante tener en cuenta el perfil del jugador, cada Club o entrenador de Selección Identifica jugadores para SU modelo de juego, por eso es fundamental que en el programa de detección se presente una sinergia permanente de los responsables de las “veedurías” y  los encargados en el proceso de formación para lograr proyectar la mayor cantidad de talentos.

Podríamos establecer ciertos criterios para definir el perfil  de los futbolistas que deseamos captar.
Podemos, en un principio, realizar una definición  según sus capacidades morfológicas y sus capacidades condicionales.
En segundo término, identificaremos sus capacidades, subdividiéndolas en: coordinativas, específicas del futbol y las cognitivas.
En una tercera fase atenderemos determinadamente las capacidades psicológicas y los factores sociales y ambientales que, sin duda, interactúan en el comportamiento humano.

Estas 3 categorías de criterios son progresivos, tanto en su fase temporal como conceptual.
Podríamos englobar estos contenidos con 3 preguntas muy gráficas:
¿Qué puede ser?
¿Qué podemos saber qué será?
¿Qué querrá ser?

A través de un proceso de captación metódico intentamos recabar cierta información que nos aleje de una mera casualidad o corazonada, si bien tiene algo mágico de intuición y paradigma, es literalmente una predicción futurista de una proyección aproximada con bases  aproximadamente posibles.
 Si bien contamos con variables determinantes,  no hay pruebas o test definitivos para definir la detección de talentos deportivos en deportes como el futbol (de oposición-cooperación).
Primero porque los test objetivos de capacidades condicionales, en nuestro caso, son aún potenciales y no son determinantes; además, las situaciones constantemente variables y abiertas como las que manejamos precisan de una serie de habilidades perceptivas fundamentales (la competición real es actualmente el mejor test).
Nos referimos  al contenido táctico, anticipación, leer la jugada, visión de los móviles en movimiento (pelota, rivales), focalización amplia y estrecha (relación entre atención fásica y tónica), tiempo de reacción, velocidad en la toma de decisiones, habilidades psicológicas, autocontrol, concentración, autoconfianza, etc.
 Veamos, encontramos la definición del biotipo ideal, otro elemento que parece ser mágico. Algunos técnicos se dedican a la búsqueda de jugadores altos, veloces y resistentes; es muy claro que cuanto mejores sean las capacidades condicionales, mayor potencia, mayor longitud de zancada y frecuencia de carrera, más correrán, saltarán y resistirán, pero en fútbol existe un adversario.
Hasta la genética es bastante relativa.
Esto es oposición inteligente, que debe contrarrestarse alcanzando la máxima precisión entre la imagen mental del movimiento a ejecutar y su ejecución motriz, o sea, saber lo que hay que hacer y poder hacerlo en el momento adecuado y de la manera apropiada contra un adversario que razona igual a favor de su intención.
La ejecución del movimiento deberá realizarse a la máxima velocidad mental y motriz, siendo este proceso determinante en el éxito del gesto técnico en la mayoría de las ocasiones.
Maradona, Pelé, Mesi, Romario, etc., no son ejemplos del biotipo ideal y sin embargo los resultados están a la vista, fueron fenómenos!.
En muchas ocasiones cuanto mayor es el talento disponible por el jugador se produce una menor disposición al entrenamiento. Tal vez  ellos piensan: ¿para qué sacrificarse corriendo si lo que hay que hacer es ganarle al adversario haciendo que la pelota se vaya al lugar apropiado?
Aquí estamos ante una confluencia de factores que son muy difíciles de analizar por separado, y que además, son difíciles de calibrar. Es más,  se pueden medir con mayor precisión en situaciones de juego real.

Determinar una edad ideal para captar talentos es aún más aventurado que identificar al talentoso.
Tengamos bien presente que un niño no está motivado a ser futbolista, su voluntad y necesidad  lo impulsa a jugar y divertirse.

Es bueno recordar que captamos talentos  definitivamente para desarrollarlos y primeramente para ampliar el margen de acierto de una selección con fines de proyección.

Hay modelos que podemos utilizar como guía, tal como los impuestos y demostrados como eficaces en el Ajax de Holanda, Barcelona de España, argentinos  Jr. en Argentina, y la enorme mayoría de países europeos.
Estos modelos pasan a ser un ejemplo ya que sus equipos juegan finales de los torneos más prestigiosos del mundo, sus futbolistas logran rendimientos colectivos e individuales extraordinarios, plasmados en clubes y selecciones nacionales.
Ajax recibe una vez al año 1500-2000 jugadores con aspiración de entrar en sus programas, algunos lo hacen en el club y otros en diferentes filiales y niveles. Este sistema es denominado “tips”, engloba inteligencia, técnica, personalidad, velocidad, audacia, autoconfianza, disciplina, etc. El programa “Ajax”  es una cultura especial, que combina entre el conocimiento científico un cuidado y sensibilidad metódico. Sus entrenadores y directivos refuerzan sus políticas con una mentalidad a largo plazo.
En estos proyectos podemos apreciar que es importante aprender a jugar de manera inteligente, es más importante ser polifuncional que asignar a los jugadores posiciones específicas.
Las edades de los jugadores en la escuela del Ajax comprenden la captación entre los 7 hasta los 18 años, y todos son preparados para jugar contra equipos de jugadores de mayor edad, sin importar la victoria o la derrota.
En los más jóvenes se enfatiza la importancia del juego rápido, a un toque, sirviendo incluso como preparación de la selección por parte del mejor equipo.

Reiteremos: en un scouting buscamos futbolistas que en un futuro nos brinden el ÉXITO EN EL JUEGO.
El éxito en el juego es un proceso muy accidental, no casual, resultante del enfrentamiento táctico. Nuestra tarea como scouter es determinar un modelo proyectivo de un individuo que posea cierta tendencia a la habilidad táctica.
 Destaquemos las algunas cualidades al buscar esa habilidad táctica: máximo nivel de prestación,  entrega, capacidad de dirección de la actividad del juego, eficacia en los partidos, talento para el juego, capacidad y habilidad motora, capacidad condicional específica, estado de preparación general, disposición genética , actividad de movimiento, etc.

¿Podemos hablar de una metodología para detectar talentos deportivos?
No lo sé, estaría planteado en un terreno lindero con lo filosófico.
Pero evidentemente debemos dar claridad y orden al proceso.
A la hora de planificar un programa de detección de futuros talentos deportivos se tiene que tener una planificación y un programa que contenga al menos los siguientes puntos:
-  Mapa de ubicaciones de los lugares de captación con cierto soporte estadístico que justifique la captación en esa “población”.
 - Fechas y situaciones en las que se realizará la observación/seguimiento en relación a los plazos disponibles de trabajo (periodización). Un cronograma detallado y ordenado que brinde condiciones óptimas, que no suponga cargas contraproducentes en su carácter o intensidad que dificulten el rendimiento deportivo.
-  Programas a corto y medio plazo de seguimiento de los sujetos observados.  Tablas, porcentuales o resultados de referencia (comparativos) de otras experiencias.
 - Clara idea de lo que se necesita captar, relacionado con cierta experiencia con sujetos de esa clase.
 - Fichas (datos deportivos/personales) de los posibles talentos.
 - Informar a los monitores/profesores/entrenadores/ conjunto o grupo de trabajo,  responsables directos de los futuros talentos,  de las pretensiones y de lo que se busca.
 - Vía de comunicación directa entre los monitores y el captador, informantes, colegas, opinión pública en general.
 - Datos informativos y entrevistas personales con los padres, amigos y especialistas que hayan trabajado  con los aspirantes.
A esta altura podemos extraer las siguientes conclusiones:

- Parece contundente y evidente que es necesario realizar una aproximación específica a los deportes de equipo para la captación o evaluación de los talentosos. Esta aproximación pasa por plantear diferentes requisitos a los jugadores en función de las distintas posiciones o funciones que ocupen en el campo.
- Se ha realizado una aproximación basándose fundamentalmente en el análisis de cualidades o características que pueden ser  objetivas, pero debemos llegar a la conclusión de que aunque estos parámetros  parecen ser útiles para la detección inicial de talentos, ninguna de estas características (antropométricas o fisiológicas por ejemplo) sirven para predecir con eficacia el éxito en  esos chicos en ese deporte.
Más que nunca, dada la especificidad del futbol, de carácter abierto, cambiante y con gran carácter psicomotriz, es necesario realizar una aproximación al problema de la identificación de talentos en vez de seguir realizando estudios desde una sola perspectiva, debido a que no sabemos qué importancia tiene cada uno de esos componentes en el desarrollo del talento.
Una aproximación más estructurada e integral permitirá a los scouters determinar con mayor acierto  las diferencias entre jugadores con talento y los menos talentosos. Esto se debe realizar a través de estudios longitudinales, o por lo menos, siguiendo la evolución de los jugadores a lo largo de algunas temporadas  analizando los  cambios que ocurren en las distintas  características como consecuencia del desarrollo y la práctica del deporte.
- Los mayoría de los autores bibliográficos están de acuerdo en que  las diferentes cualidades (biológicas,  físicas, técnicas, psicológicas, etc.) utilizadas para valorar al jugador en los deportes de equipo, pesa por encima de todo la capacidad de decisión, traducido como su comprensión y aplicación en la situación de competencia.
Consideramos  fundamental dos aspectos básicos,  que son: a) la capacidad de interactuar en un medio cambiante, con una oposición, para solucionar problemas provocados por el juego (valor interno o intrínseco) y b)  la capacidad de competencia  que deben de poseer los jugadores (valor externo o extrínseco).
Entonces, es necesario avanzar en el sentido de desarrollar instrumentos de observación que nos permitan valorar el aspecto cognitivo del jugador en situación de competición.
- Además de proponer la valoración de tomas de decisiones como específicas de los deportes de colaboración-oposición, señalemos  como cualidades fundamentales la capacidad de aprender, la crear, la capacidad de percibir y comprender correctamente la situación presente, la capacidad de juego y los aspectos cognitivos.
-  Entre los medios propuestos de valoración de las diferentes cualidades, se proponen dos alternativas como principales vías: a) la valoración a través de entrenadores expertos, b)  la evaluación que se propone realizar a partir de la utilización de escalas,  pero teniendo claro siempre que al final implican de nuevo la valoración subjetiva por parte del observador.
 Sampedro (en 1999), en su libro sobre análisis de la estrategia de los deportes dice: “quizás en estos deportes de colaboración/oposición, esta capacidad de juego colectivo sería a nuestro modo de entender difícil de evaluar y de decidir las mejores soluciones de juego de entre las acciones individuales, grupales o colectivas posibles que el juego demanda considerándose como uno de los agujeros negros del mapa estratégico de juego”.
Opinamos que los medios de observación, específicos a las características de cada deporte, se basan en percepciones subjetivas basadas en la experiencia del entrenador o del scouter. Necesitamos entonces desarrollar medios más específicos y objetivos que soporten esa subjetividad, por ejemplo test técnicos que incluyan relaciones de tiempo, espacio y rivales desconocidos.
Vemos como punto de coincidencia la necesidad de realizar estas valoraciones a partir del de la actividad de los jugadores en situación real de competición o lo más parecida a ella, integrando  la de toma de decisión como proceso cognitivo, con los registros condicionantes de la acción y del factor “competencia” (tiempo, marcador, fatiga, acierto/error, etc.).
Como bien dice algún autor:  “si bien la exploración activa o sistemática puede ser efectiva, las pruebas que realmente informan de la capacidad del aspirante son las que se llevan a cabo dentro del terreno de juego, donde son los propios entrenadores quienes poseen más y mayores elementos de juicio para detectar talentos”.

Conclusiones:

Las exigencias del deporte de élite en la actualidad, junto con el paulatino incremento de la popularidad del mismo, nos sirven de punto fundamental para buscar un proceso de detección y selección de posibles talentos deportivos y del entrenamiento en su formación.
Por un lado, este proceso nos debe llevar a identificar cuanto antes a aquellos que presentan condiciones POTENCIALES para llegar al alto rendimiento deportivo en el futuro. Por otro, nos ayuda a concretar las expectativas de jóvenes deportistas iniciados en el deporte por motivaciones externas y expectativas de éxito; pueden llegar a abandonar el deporte si éstos no llegan, pues el fracaso en la competición se relaciona con un descenso de la motivación hacia el deporte en definitiva.
Esta situación podría evitarse si existiera una correcta orientación previa hacia objetivos más lúdicos o hacia la participación en competiciones de menor exigencia. Esta diferenciación inicial entre posibles talentos deportivos y jóvenes deportistas “normales”, optimiza el proceso de entrenamiento y formación deportiva específica de ambos, como si fuera un contagio. En cuanto a los que demuestren una buena aptitud se les puede planificar una vida deportiva de forma ordenada y más metódica que favorecería la aceptación del nivel de sus posibilidades y de su rol en el deporte. A los otros, que presenten menos aptitud deportiva se les encauzaría hacia objetivos menos competitivos, favoreciendo igualmente la aceptación de su nivel y su desarrollo potencial, lo cual podría evitar la frustración y el consiguiente abandono deportivo.

 Las selecciones realizadas en un solo corte (como suele llamarse a la selección grosera de talentos) o muestra descartan a los niños de maduración tardía, descartando a muchos chicos.
Las pruebas de selección presentan, aquí,  un peso excesivamente biológico, no atendiendo los factores psicológicos, intelectuales,  ni pedagógico-metodológicos, que deberían estar siempre presentes.
La participación precoz en competiciones estructuradas, desarrolla en el niño adaptaciones técnicas de bajo nivel, que luego no podrán mejorar al nivel necesario o potencial por la unilateralidad de las cargas.
El talento, no tiene una característica homogénea. La relación entre talento y personalidad presenta un rol fundamental en el resultado de la futura especialización. Debe rechazarse el concepto reduccionista,  el cual transcribe que el talento deportivo está constituido solamente por las capacidades físicas y técnicas,  que la personalidad es un fenómeno accesorio, pedagógicamente modificable.
Prueba de ello vemos a menudo que toda influencia externa que causa daño a la personalidad podrá tener como consecuencia que lo que un individuo prometa en el nivel físico y biológico, quede solamente como una promesa. Muchos talentos se ven desperdiciados en nuestro país por este error conceptual tan básico y decisivo.
Se necesita un sistema educativo que, junto con el análisis y la solución de los problemas motrices relativos a la especialización en el deporte exijan  al deportista la generalización, la síntesis y la adquisición de valores, cuya validez pueda ser analizada y comprobada.
Debemos aplicar  y hacer aplicar estrategias que estimulen al deportista a razonar, criticar, pero a su vez, de un modo objetivo y profundo.
El entrenador debe estar dispuesto a aceptar el no conformismo, debe animar la experiencia libre de las opiniones, ideas y puntos de vista del joven y de los que lo rodean, de sus colegas y de una autocrítica madura,  así como la búsqueda de diferentes caminos para la resolución de los problemas. Los entrenadores que trabajan con deportistas de talento tienen la necesidad de una preparación especial. Aquí se nos presente el problema más serio de nuestro futbol, necesitamos especialización y un medio profesional para entrenadores con la responsabilidad de manipular el valioso talento deportivo.

Hemos planteado y reclamado la posibilidad de un sistema de desarrollo de jugadores talentosos, donde se han podido comprobar resultados positivos a lo largo de un período de tiempo, apoyado en una selección basada en variables técnicas en definitiva, intelectuales y de personalidad. Todos estos elementos van sumados a una planificación a largo plazo, una cultura propia e identificativa con el club, con entrenadores que proyectan en el tiempo los sistemas de juego y la calidad de los jugadores.
Por otra parte la observación científica del talento deportivo parece ser el elemento de juicio de mayor acercamiento al máximo rendimiento, y partiendo de una perspectiva global podemos integrar al sujeto en su totalidad. Aún no podemos afirmarlo con la contundencia que nos gustaría brindar, pero acordemos su real importancia.
Esta visión permite al entrenador,  jugador y familia, dirigentes, comprender las condicionantes internas y externas de las relaciones persona y entorno que se suceden en, y la comprensión aislada de los fenómenos biomecánicos, energéticos, estructurales, funcionales y anatómicos de los movimientos para poder emplearlos en el proceso de entrenamiento y rendimiento.
En  edades muy tempranas, la dificultad reside en el hecho de no estar definido el desarrollo final del chico, tanto físico como psíquico, con variables tan determinantes y evidentes como la motivación por el fútbol como profesión una vez alcanzada la adolescencia. Habitualmente se fomenta la idea de que jugar al futbol es sinónimo de salvación económica, es deber de los entrenadores trasladar la verdadera conciencia de tal creencia.
Este proceso tan complejo  es esencial para alcanzar una orientación consciente, llena de expectativas, necesidades, metas, fracasos, experiencias variadas, humores individuales , que fomentarán la motivación.
A este respecto, podemos aplicar un pensamiento que humaniza y tiñe con real dureza  el concepto de condicionar el futuro de un chico al imponerle jugar al futbol: debemos considerar al niño  en cualquier situación como un ser  que percibe, siente y se mueve, con una estrecha relación entre la ejecución externa del acto al realizar el movimiento deportivo (técnica), y por otro lado la regulación interna (emoción).
Hay muchos factores que inciden en este sentir del deportista por el deporte, en definitiva es un ser humano, y por si fuera poco en formación constante como una unidad.
Tengamos presente que el futuro de un ser humano de 5-15 años presenta preponderantes que regulan su vida; algunas pueden ser:
el esfuerzo de los niños en su actividad curricular escolar, los cambios dinámicos de su vida emocional, las crisis propias de crecer y adaptarse “al nuevo mundo” (desprendimiento del ámbito familiar para integrarse al relacionamiento social), el dilema estudio o deporte,  la adaptación y aceptación social.

Para finalizar agreguemos que un niño-joven está en plena etapa de desarrollo, captando un sin fin de estímulos, de todo tipo y magnitud, formando el ser íntegramente. Un niño-joven es un proyecto, es proyectable en alguna medida, es potencial. En la búsqueda de talentosos todo es posible,  pues hay una gran parte de lo “visible” que es  relativo.
Como entrenadores nuestra tarea es facilitar la formación integral de los talentosos, y a su vez atender el grado de las evoluciones; de este modo realizaremos la verdadera captación del talentos.
No alcanza con detectar un chico talentoso en una canchita de futbol, la tarea de  selección continúa durante  su formación. La captación de talentos es un proceso constante  y está sujeta a un direccionamiento contínuo,  buscando potenciar el acierto.
Si Uruguay instaurara una metodología de trabajo, que incluyera una captación de talentos más científica y ordenada sistemáticamente, regida en un sistema realmente profesional, sin duda alguna mejoraría los porcentajes de chicos que alcanzan la élite deportiva. Los mejores entrenadores deberían ocupar las divisionales más nóveles, pues su responsabilidad tiene un peso preponderante en el futuro de los chicos y de los clubes. Si bien esta medida sería un dolor de cabeza para algunos, paralelamente los beneficiarios, entiéndase como: el joven deportista uruguayo y el mercado futbolístico interno, los clubes, la sociedad,  la economía nacional, alcanzarían a catapultarse al actual mundo deportivo moderno.
Estos monitoreos aportan suficientes datos para delinear la proyección planteada, mejorarían los programas de entrenamiento y la detección de sujetos talentosos para potenciar los números actuales y futuros, en un plano longitudinal y transversal. 
Recordemos: hemos visto en Uruguay, en cualquier esquina, campo deportivo, baldío, escuela, o rincón del país, niños y jóvenes jugando a la pelota con piedras, pelotas hechas con trapos y medias, Jabulani, o cualquier cosa que se le parezca, con el solo hecho de sentirlo como un impulso emocional por jugar; ya no desperdiciemos la oportunidad que tenemos (los entrenadores y directivos de los clubes) de ampliar la base de nuestra formación futbolística, incluyendo de mejor manera a los TALENTOSOS que se descartan inescrupulosamente y en un acto de despilfarro inédito en el futbol moderno y la sociedad misma.
Uruguay es el primer exportador de futbolistas del mundo comparativamente con su población, nuestros futbolistas se van muy jóvenes, y cada vez con más asiduidad…vuelven, a terminar su proceso de maduración. Algo no funciona bien.
Con este trabajo pretendemos sensibilizar a nuestro sistema futbolístico con un afán autocrítico. Buscamos plantear un cambio que a nuestro juicio mejorará los resultados actuales significativamente.
Hablamos de una inversión moderadamente superior, pero por sobre todo de una reconversión de recursos, tanto económicos como humanos.
Reclamamos profesionales capacitados para el desafío impuesto, entrenadores capaces de captar al talentoso enmarcado en un proceso, comprendiendo a la tarea en un período de tiempo de largo plazo.
Debemos considerar al talento como una capacidad de adaptarse y superar situaciones de oposición,  es aceptado que la técnica es sólo una herramienta más en el repertorio del futbolista; nuestra mayor preocupación como entrenadores es la resolución táctica.
La resolución táctica es una compleja maraña de capacidades y habilidades, con más razón tratándose de niños y jóvenes que aún no han desarrollado totalmente sus potenciales.
Tenemos la oportunidad. ¿Sabremos aprovecharla?

Bibliografía referida:
 Análisis de la estrategia de los deportes, Sampedro (1999).
Notas de Bompa, 1987 y Klisouras, 1985.
J. López, 1995.
Curso de Entrenador Deportivo IUACJ, 2010.

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